· Isabel Larrañaga Ramírez

     

 

                                 ALGUNOS DATOS DE SU BIOGRAFÍA

 

 

    ISABEL LARRAÑAGA RAMÍREZ nace el 19 de noviembre de 1836 en Manila (Filipinas).  Sus padres fueron don Juan Andrés María Larrañaga y Lasarte, militar español, y doña Isabel Ramírez Patiño, peruana. Isabel era la menor de diez hermanos. Cuando tenía apenas dos años, fallece su padre, de quien ella heredó importantes virtudes. Su viuda, con los hijos, regresó a España y se estableció en Madrid. Isabel desde pequeña se siente afectada de un padecimiento cardíaco.  Esta situación aconseja a la familia trasladarse al Perú cuando Isabel contaba unos 19 años; y en Lima, su capital, pasa siete años de su juventud.  De nuevo en España, madre e hija siguieron residiendo  en Madrid.

Funda en Madrid, el 2 de febrero de 1877 la Congregación de Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús.  El 8 de septiembre de 1883 hace su profesión perpetua. Viaja a Roma, Cuba. Funda instituciones educativas, casas de formación, centros de espiritualidad. Muere en Cuba el 17 de enero de 1899.

   Madre Isabel Larrañaga es una mujer poco conocida fuera de los ambientes propios de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús. Las personas de calidad humana y espiritual contrastada no pueden disfrutarlas en exclusiva una familia religiosa. Son patrimonio de la humanidad. Contribuyen a purificar la atmósfera, a veces contaminada, que estamos respirando por doquier. La personalidad de Madre Isabel Larrañaga se va fraguando entre ilusiones, amores, dolores, delicadezas, caricias. Su madre, ocupada y preocupada por los mejores valores de la vida, logró educar a sus hijos en el sentido del deber, de la bondad y de la lealtad. Ello influyó significativamente para que Isabel tuviera una profunda religiosidad. Su personalidad fue enriqueciéndose con una educación integral, hecha de trabajos y proyectos que después intentaría aplicar en sus centros educativos.

   Madre Isabel no se deja seducir por el tumulto y la agitación de los honores, la riqueza o los avatares políticos, y se lanza a la aventura apasionante de la generosidad. La pasión arde en su alma, y sueña, planea, proyecta hacia horizontes de luz inacabable. Busca almas para Cristo. Quiere llegar al corazón de muchas personas para decirles su hermoso mensaje. Sabe que amar es encontrar en la felicidad del otro la propia felicidad.